lunes, junio 23, 2014

Carritos.















Carritos est une série de dix pièces en céramique qui dénonce la participation d’enfants dans la guerre en Colombie. Carritos est le diminutif de Carros, qui en espagnol veut dire Voitures. Il est considéré comme un carrito, l’enfant qui a été repéré, exploité, forcé ou embauché par les groupes armés pour transporter des armes en cachette. Ce trafique leur permet l’achat et vente de nouvelles armes et surtout le déplacement d’argent et d’armes dans les différents quartiers, qui ont été séparés par des frontières strictement délimitées, les frontières imaginaires ou invisibles, qui interdisent la libre circulation des habitants.

Les enfants,  victimes de la problématique sociale qui vit la Colombie depuis 60 ans, sont généralement issus des familles très vulnérables, sans emploi ni éducation, et, pour certains, même sans abri. Ceux sont des enfants qui n’ont pas accès à l’éducation académique, qui passent leur temps à prévenir les criminels de la présence des militaires, transporter des armes dans les sacs à dos qui devaient contenir des livres et des jouets et surveiller le quartier pour se protéger de possibles vengeances ou attentats envers sa famille.

Chacune de ses pièces est le résultat d’une hybridation anthropomorphique, qui symbolise le corps en tant que transporteur, objet  inanimé d’un rose clair qui rappelle la peau, étant ce dernier le seul élément qui change dans les 10 pièces qui conforment la série. Chaque Carrito a la taille du corps d’un baigneur, les différentes parties qui la composent ont été assemblés avec une tige de laiton couleur or, que l’on retrouve dans la ficelle en coton rappelant les petites voitures.    

 En tant que colombienne, femme et plasticienne, je dénonce à travers mon travail de création, production et réflexion, les problèmes d’une société catastrophée par la violence, l’injustice, l’inégalité et la pauvreté. La mise en relation des enfants avec les trafiquants de  drogue, armes, argent, corps humains, femmes, produits de contrefaçon, etc. fait de ces individus une preuve de la dégradation du tissu social de mon pays.

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ESP.





Carritos es una serie de diez piezas en cerámica que denuncia la participación de niños en la guerra en Colombia. Es considerado un carrito, el niño o niña que ha sido empleado, forzado o explotado por grupos armados para transportar armas escondidas. Este tráfico permite la compra y venta de nuevas armas y sobre todo el desplazamiento de dinero y de armas entre los diferentes barrios, los cuales han sido divididos por fronteras estrictamente delimitadas, las fronteras imaginarias o invisibles, que prohíben la libre circulación de los habitantes.

Los niños y niñas, víctimas de la problemática social que vive Colombia desde hace 60 años, son generalmente descendientes de familias vulnerables, sin empleo ni educación y, algunos, hasta sin techo. Generalmente  no tienen  acceso a la educación,  pasan su tiempo a prevenir a los criminales de la presencia de los militares, transportar armas en maletines que deberían contener libros y juguetes, y vigilar el barrio, para protegerse de posibles venganzas o atentados contra su familia.

Cada una de estas piezas es el resultado de una hibridación antropomórfica, que simboliza el cuerpo como transportador, objeto inanimado de un rosa claro que recuerda a la piel, siendo este último el único elemento que cambia entre las 10 piezas que componen la serie. Cada carrito es del tamaño de una muñeca de plástico, las diferentes partes que lo componen fueron ensambladas con una varilla metálica color oro, que reviene sobre el hilo de algodón, invocando los carros de juguete.

Como colombiana, mujer y artista plástica, denuncio a través de mi trabajo de creación, producción y reflexión, los problemas de una sociedad destrozada por la violencia, la injusticia, la desigualdad y la pobreza. La relación de estos niños y niñas con los traficantes de droga, armas, dinero, cuerpos humanos, mujeres, productos de contrabando etc. hace de estos individuos una prueba de la degradación del tejido social de mi país.

viernes, abril 18, 2014

Adiós, Gabo.




Gabo, Gabito querido, maestro, compatriota, inmensísimo, soñador, pensador de vidas, creador de mundos, escritor infinito de realidades desbordadas. Gabo, amadísimo Gabo de todos, hoy el mundo entero derrama lágrimas y pétalos amarillos en tu honor, Macondo está de Luto, las flores de todos los jardines de todos tus mundos no son suficientes para despedirte, los tres días de duelo nacional se prolongarán  inconformes durante años y las vidas de cincuenta millones de colombianos y miles de millones de  enamorados de ti, reservarán el 17 de Abril para cantar y bailar en tus callejones  de papel.     

Gabo, Gabito querido, cuanto me habría gustado poder llamarte así a un brazo de distancia, decirte que aprendí a leer con Eréndira y su abuela, que desde entonces reservé en mi biblioteca un espacio a la altura de mis ojos para saludarte en las mañanas, que mi madre me habla de ti como el escritor de toda su vida, que acompañaste a tres generaciones de colombianos que crecieron contigo, que mis escritores, poetas y músicos preferidos son tus amigos de noche y de lecturas en voz no tan alta, que eres uno de los hilos de oro  que me mantienen atada a mi país, que fui a ver tu casa en Cartagena con la idea de verte en la ventana, que cuando fui a México imaginaba cruzarte en una esquina y decirte Gracias, Maestro.

Gabo, Gabito querido, nos separamos de ti con eterna tristeza e inundados de amor, con profunda y rendida admiración, con las manos llenas de palabras y de flores, con la voz temblorosa, con preguntas, dudas e ideas imprecisas sobre este día y muchos otros.


Gabo, Gabito querido, ya vete, que igual eres infinito.



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Fr.

Gabo, cher Gabito, maestro, compatriote, immensissime, rêveur, penseur de vies, créateur de mondes, écrivain infini de réalités débordées. Gabo, Gabo aimé de tous, aujourd'hui le monde entier verse des larmes et des pétales jaunes en ton honneur, Macondo est en deuil, les fleurs de tous les jardins de tous tes mondes ne sont pas suffisantes pour te dire au revoir, les trois jours de deuil national se prolongeront pendant des années et les vies des cinquante millions de Colombiens et de milliards d'autres amoureux de toi, réserveront le 17 Avril pour chanter et danser dans tes ruelles de papier.


Gabo, cher Gabito, comment j'aurai aimé pouvoir t'appeler comme ça, à un bras de distance, te dire que j'ai appris à lire avec Eréndira et sa grand-mère, que depuis j'ai réservée un espace, à hauteur de mes yeux, dans ma bibliothèque, pour te saluer les matins, que ma mère me parle de toi comme l'écrivain de toute sa vie, que tu as accompagné trois générations de colombiens qui ont grandi avec toi, que mes écrivains, poètes et musiciens préfèrés sont tes amis des nuits de lectures à voix pas très haute, que tu es un des fils d'or qui me maintiennent reliée à mon pays, que je suis allée voir ta maison à Cartagena dans l'espoir de te voir surgir de la fenêtre, que quand je suis allée à México j'imaginais te croiser au coin de la rue et te dire Gracias, Maestro.



Gabo, cher Gabito, nous nous séparons de toi avec une tristesse éternelle, inondés d'amour, avec profonde admiration, avec les mains remplies de mots et de fleurs, avec la voix qui tremble, avec des questions, des doutes et des idées imprécises de ce jour et de beaucoup d'autres.



Gabo, cher Gabito, vas-y, pars, de toute façon tu es déjà infini.

domingo, abril 06, 2014

Hagamos un trueque, Inventario.







Recibí, el martes 18 de Marzo a las 9:00 a.m., un sobre de plástico, 40 cm de ancho por 50 cm alto, con sellos e inscripciones, declaraciones de honor, direcciones y apellidos,  repleto hasta la más pequeña comisura.  A ustedes cien, trocadores de buena voluntad y adquisidores del mismo número de lágrimas en porcelana, muchas gracias con sonrisa desbordante.

En ese sobre, cuatro paquetes, uno por cada mujer maravillosa. Mildred, llevar Hagamos un trueque a los salones y corredores del Instituto de Bellas Artes fue un gesto de agradecimiento profundo a ese lugar que me acogió, enseñó, transformó y acompañó durante dos (cortos) años de vida. Permitir a los estudiantes ser parte de proyectos en curso, motivarlos a la creación, mostrarles el instituto como un lugar de intercambio de ideas, reflexiones y  dudas fueron mis premisas ese 2 de febrero cuando te propuse ser mi cómplice. A los 23 estudiantes, profesores y a quien me envió la ligereza de las hojas al viento, gracias por acordar un momento de sus días de creación a escribir y volver a cerrar la caja con sus tesoros adentro. Nati, uno de los principales objetivos de este proyecto es hacer llegar esa lágrima a   las manos de personas que no estén relacionadas con el arte regularmente. Entre internacionalistas, economistas, ingenieros, comunicadores y otros títulos, los 15 trueques que recibí, cada uno en una bolsita de papel amarillo, naranja o rosado fosforescente, marcada con nombre, apellido y a veces edad, aportan una mirada sensible, crítica y enriquecedora al proyecto. Gracias a los amigos y a los que me faltan por conocer por haberse tomado el tiempo de preguntarse con curiosidad    ¿qué voy a meter ahí?  Majo,  de tus 6 trueques recibí sobre todo paz interior, espiritualidad y protección. Tu familia participó con la sinceridad  y cariño que me han brindado siempre y las personas cercanas a ti con una dedicación tan juiciosa como los textos que me enviaste, impresos todos en el mismo formato, tipografía y color, con un marco doble que lo rodea para resaltar el valor de cada palabra. Gracias a ti por guardar esa lágrima  y a ellos por aceptarla. La cuarta mujer es mi madre, quien recibió, distribuyó, organizó, marcó, separó, revisó la totalidad de lágrimas con una paciencia, orden y responsabilidad dignas de su inagotable energía y pasión por la vida, sin ella este proyecto habría sido imposible. Por eso, madre adorada, gracias infinitas y abrazos rendidos de reconocimiento y apoyo incondicional en todas mis ideas de creación. Gracias también a mi padre, quien llevó a un círculo de ingenieros de sistemas, matemáticos y filósofos 10 lágrimas y me envió cuidadosamente sus trueques correspondientes. 

Hago público este documento que reúne, clasifica y expone la casi totalidad de trueques que he recibido hasta el día de hoy, 100 de Colombia y 60 de Francia. Este es un primer inventario para los interesados, amigos, trocadores, cómplices, familiares.  Este inventario será actualizado una vez haya recibido los 40 trueques faltantes.  





jueves, febrero 13, 2014

Exotique, Exoticus, Exôtikos.







                        Capture d’écran, entrée Exotique, Google France, 2014.
                        Capture d’écran, entrée Exótico,Google Colombia, 2014.




















Depuis que je vis en France, j’ai remarquée l’existence du mot  exotique. Je ne me rappelle pas d’avoir utilisé régulièrement ce mot dans le langage courant de mon pays (l’espagnol) et pourtant cela fait environ trois ans que je parle français couramment.  Je commence à me poser des questions autour de ce qui est qualifié avec cet adjectif parce qu’il y a quelque chose en lui qui me dérange énormément.

Hier je suis allée au  supermarché, comme d’habitude j’ai regardée dans le rayon fruits et légumes si je  trouvais quelque chose venant de la Colombie. Parfois je trouve des bananes plantain, des mangues  ou des ananas, trois fois plus chers que celles que je mangeais là-bas (c’est curieux qu’en français le mot cher soit utilisé pour parler d’une personne aimé et aussi d’un produit à un prix élevé, comme si la personne aimé pourrait avoir un prix élevé ou le produit aurait une valeur supérieure parce qu’il coûte plus d’argent). Dans ce rayon, où je trouve les fruits qui me manquent parce que je les ai mangés pendant 20 ans, je lis toujours, sur un petit panneau  écrit à la main : fruits exotiques.

Dimanche dernier, comme d’habitude, je suis allée visiter un magasin de plantes et jardinage. Les fleurs ont pour moi une valeur très importante, elle représentent le temps, elles vivent et meurent dans un temps différent au mien mais avec moi. Avant, quand j’habitais en Colombie, j’avais toujours des fleurs chez-moi ; c’est une habitude que j’ai prise de ma mère. Mais depuis que je vis en France, je ne peux pas acheter de fleurs parce qu’elles coûtent cinq fois plus cher, c’est pour cela que j’achète des plantes et des cactus, parce qu’ils m’accompagnent pendant une période de temps plus longue, si j’accepte tous ses caprices. Quand j’étais dans ce magasin, dans le rayon où je trouve toujours mes fleurs préférés, j’ai lis un petit panneau  écrit à la main: fleurs exotiques.

 Il y a deux semaines, comme d’habitude, je suis allée faire mes courses dans le petit supermarché près de chez-moi. J’écris toujours la liste dans un bout de papier recyclé, pour ne rien oublier. Ce jour-là, j’avais prévue de faire un gâteau à la banane, une recette colombienne que mes amis en France apprécient. Dans ma liste: bananes, lait, œufs, farine, raisins secs, vanille. Je cherchais dans le rayon des fruits secs les raisins et je suis tombée sur une trentaine de sachets d’un certain mélange exotique.
Ces expériences au quotidien m’interpellent, qu’est-ce que l’exotique?, pourquoi je le remarque autant?, si les fruits de mon pays sont exotiques, suis-je exotique aussi ?,  l’adjectif exotique est universel?, qu’est-ce que l’exotique pour moi?, d’où vient ce mot?
Selon le Dictionnaire Le Petit Robert, la définition  du mot exotique est :
"Adj. Et n. (1548, rare av. XVIII; lat. exoticus, gr. Exôtikos « étranger »). Qui n’appartient pas à nos civilisations de l’Occident, qui est apporté de pays lointains. Plantes exotiques (opposé à indigène). Produits, denrées exotiques (V.Colonial).  – (Déb. XIXe) Usages exotiques. Danses exotiques. Charme exotique."           Dictionnaires Le Robert, Edition 1987, Paris XIe.

Fais-je parti de nos civilisations de l’Occident?, Qui en fait parti?, jusqu’où va l’Occident?, Pourquoi la définition est destinée à nos civilisations de l’Occident ou, ce qui revient au même, nous les occidentaux? Et est-ce que ceux qui ne sont pas occidentaux ont la même définition?

L’Occident est « l’Ensemble des pays d’Europe occidentale et d’Amérique du Nord » selon le Dictionnaire Hachette (édition 2006, entrée Occident) , pourtant moi, colombienne, j’ai appris à l’école primaire que le mien est un pays occidental. Trou de mémoire ou lapsus historique?, prenons un autre dictionnaire, Le Petit Robert : «... 3 POLIT L’Europe de l'Ouest, les États-Unis et, plus généralement, les membres de l'Organisation du traité de l'Atlantique Nord (OTAN). » (Édition 1993, entrée Occident). La Colombie est donc un pays d’Orient?, entrée Orient «L’ensemble des grands États, des provinces de l’Asie » (Dictionnaire Le Littré 1963-1977).  Les colombiens, et par ailleurs les habitants d’Amérique du Sud, ne sont pas considérés ni comme des occidentaux ni comme des orientaux. Cette définition du mot exotique ne s’adresse donc pas à nous, elle nous place comme les pays lointains, deux termes qui rappellent les voyages d’exploration et postérieur découverte  du Nouveau Monde. Les pays lointains, là-bas où les gens mangent des bananes plantain, des mangues et des ananas, là-bas où il y a beaucoup d’animaux partout, là-bas où les femmes ont des gros seins, là-bas où l’ambiance a l’air festive et humide, là-bas, les terres qu’on appelle «de rêve ».

L’exotique c’est nous, qui venons de loin et qui ne sommes ni blancs, ni occidentaux, ni conquistadors, ni des pays riches ni développés, ou encore, d’après ce que quelqu’un m’a dit un jour «il y a des gens qui vivent ici depuis longtemps qui sont civilisés », nous ne sommes pas non plus des civilisés.   Voilà pourquoi ce mot m’exaspère, parce que quand je l’entends c’est de moi qu’on parle, de ma famille, mon pays, mes coutumes et ma culture, parce que je me sens signalée, montrée, examinée à côté de La Venus Noire, placée dans le coin des ceux qui ne sont pas d’ici, ceux qui ne sont pas comme nous, et surtout parce que ce monde développé se sert du mot exotique pour vendre une identité qui nous appartient. Dans le quotidien, je retrouve le mot exotique de manière répété et constante, tous les jours sans exception, marié à des substantifs qui touchent la plupart des dimensions de la vie:     

a.   Alimentation : Recette exotique, Alimentation exotique, Assiette exotique, Sauce exotique.
b.   Aménagement : Mobilier exotique, Artisanat exotique, Boites exotiques, Parquet exotique, Ambiance de nature exotique, Décoration Exotique.
c.   Beauté : Huile essentiel exotique, Crème exotique, Maquillage exotique, Shampoing exotique, Savon exotique.
d.   Être humain : Peau Exotique, Femme exotique, Quelqu’un d’exotique, Population exotique, Prénom exotique, Mœurs exotiques, Usage exotique.
e.   Faune : Animaux exotiques, Espèce exotique, Faune exotique, Aquarium exotique.
f.   Flore : Fleurs exotiques, Jardin botanique exotique, Jardin exotique, Oasis exotique, Plante carnivore exotique.
g.   Fruits : Jus exotique, Eau de fruits exotiques, Fruits exotiques, Salade de fruits exotiques.
h.   Langue: Terme exotique, Langue exotique,  Mot exotique.
i.    Lieux : Mini-golf exotique, Piscine exotique, Village exotique, Ferme exotique, Palais exotique, Boutique exotique, Epicerie exotique, Supermarché exotique, Traiteur exotique.
j.    Matériaux : Matière exotique, Bois exotique, Outil exotique.
k.   Mer : Port exotique, Pèche exotique, Plage exotique
l.    Musique : Instrument exotique, Musique Exotique, Rythme exotique, Bruit exotique.
m.  Sensations : Parfum exotique, Saveur exotique, Douceur Exotique, Goût exotique, Evénement exotique
n.   Tourisme : Voyage exotique, Terre exotique, Paysage exotique, Paradis exotique, Destination Exotique, Rêve Exotique.

Ce mot est utilisé de manière subjective en fonction de nos origines, habitudes et regards différents,  qu’est-ce qu’un fruit exotique si ce n’est pas la mangue de mon enfance? Elle n’est donc pas exotique mais endotique pour moi; de manière qualificative pour accorder une valeur économique et symbolique différente, cette mangue que j’achetais pour 0,07 centimes d’euro en Colombie que je retrouve en France dans le rayon Fruits Exotiques/de la Passion/D’ailleurs pour 3 euros, le prix d’un  délicieux rayon de soleil, elle ne sera pas si charmante pour tout le monde ; et, finalement, de manière différentielle: tout ce que viens d’ailleurs, qui fait rêver, ce qu’existe entre les Autres et Nous parce que l’humanité a encore besoin des limites et des frontières, de signaler que nous ne sommes pas les mêmes, que nous sommes séparés entre eux et nous, leurs et notre/nos, sa/son et ma/mon, lui/elle et moi.  La curiosité pour tout ce qui ne nous appartient pas a fait des civilisations ce qu’elles sont aujourd’hui, des mélanges informes, des échanges de savoirs et des populations d’ici et d’ailleurs, des peaux qui sont moins claires que celles que nous n’avions pas coloré dans les carnets de dessin de l’Histoire, des miscellanées de vies tissés sur la même toile, des mots qui évoluent, qui se transforment, qui se diluent, des mots qui meurent et qui traversent la parole pour construire la grande valise de désirs que nous sommes.    


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Español:

Desde que vivo en Francia me he dado cuenta de la existencia de la palabra exótico. No recuerdo haber utilizado regularmente esta palabra en el lenguaje corriente de mi país (el español) y, sin embargo, hablo francés con asiduidad desde hace tres años. Empiezo a hacerme preguntas respecto a lo que es calificado con este adjetivo, hay algo en él que me molesta profundamente.
Ayer fui al supermercado, como de costumbre, busqué en la sección de frutas y verduras algo traído de Colombia. A veces encuentro plátanos, mangos o piñas, tres veces más costosas que las que comía allá (me llama la atención que en francés la palabra utilizada para hablar de algo costoso es cher, la misma para hablar de un ser querido. Cher es costoso y querido, como si la persona querida pudiera tener un precio elevado o el producto tuviera un valor superior porque cuesta más dinero). En esta sección, donde encuentro las frutas que a veces extraño, porque las comí durante 20 años, leo siempre, en un anuncio manuscrito: frutas exóticas.

El pasado domingo, como de costumbre, fui a visitar un almacén de plantas y jardinería. Las flores tienen para mí un valor muy importante, ellas representan el tiempo, ellas viven y mueren en un tiempo diferente al mío pero con-migo. Antes, cuando vivía en Colombia, tenía siempre flores en casa; es una costumbre que aprendí de mi madre. Pero desde que vivo en Francia ya no puedo comprar flores porque son cinco veces más costosas, es por eso que compro plantas y cactus, porque ellos me acompañan durante un periodo de tiempo más largo, si acepto, claro, todos sus caprichos. Cuando estaba en ese almacén, en la sección donde encuentro siempre mis flores preferidas, leo siempre un anuncio manuscrito: flores exóticas.

Hace dos semanas, como de costumbre, fui a hacer mis compras en el pequeño supermercado cerca de casa. Escribo siempre la lista en un pedazo de papel reciclado, para no olvidar algo. Ese día, había planeado hacer una torta de banano, una receta colombiana que mis amigos en Francia aprecian. En mi lista: bananos, leche, huevos, harina, uvas pasas, vainilla. Buscaba, en la sección de los frutos secos, las uvas pasas y vi, de repente, una treintena de bolsas de una tal mezcla exótica.
Estas experiencias cotidianas me interpelan, ¿qué es lo exótico?, ¿por qué llama tanto mi atención?, ¿si las frutas de mi país son exóticas, por extensión, soy exótica también?, ¿el adjetivo exótico es universal?, ¿qué es lo exótico para mí?, ¿de dónde viene ésta palabra?

Según el Diccionario Le Petit Robert, la definición de la palabra exótico es:

“Adj. y n. (1548, raro antes del S.XVIII; lat. Exoticus, gr. Exôtikos “extranjero”). Que no pertenece a nuestras civilizaciones de Occidente, que viene de países lejanos. Plantas exóticas (opuesto a indígena). Productos exóticos (V.Colonial). -  (S.XIX). Usos exóticos. Danzas Exóticas. Encanto exótico.        Dictionnaires Le Robert, Edición 1987, Paris XIe
¿Hago parte de nuestras civilizaciones de Occidente?, ¿Quién hace parte?, ¿Hasta dónde va el Occidente?, ¿Por qué la definición está destinada a nuestras civilizaciones de Occidente o, lo que es lo mismo, nosotros los occidentales? y ¿Quiénes no son occidentales tienen la misma definición?.

El Occidente es “el conjunto de países de Europa Occidental y América del Norte”, según el Diccionario Hachette (edición 2006, entrada Occidente), sin embargo yo, colombiana, aprendí en la escuela primaria que el mío es un país occidental. ¿Olvido de memoria o lapsus histórico?, tomemos otro diccionario, Le Petit Robert: “…3POLIT Europa del oeste, los Estados Unidos y, en general, los miembros de la Organización del Tratado del Atlántico (OTAN).” (Edición 1993, entrada Occidente). ¿Colombia es entonces un país de Oriente?, entrada Oriente: “El conjunto de grandes Estados, de provincias de Asia”, (Dictionnaire Le Littré 1963-1977). Los colombianos, y de hecho los habitantes de América del Sur, no son considerados ni como occidentales ni como orientales. Esta definición de la palabra exótico no se dirige a nosotros aunque nos posiciona como los países lejanos, dos términos que recuerdan los viajes de exploración y posterior descubrimiento del Nuevo Mundo. Los países lejanos, allá donde la gente come plátanos, mangos y piñas, allá donde hay muchos animales por todas partes, allá donde las mujeres tienen senos grandes, allá donde el ambiente parece festivo y húmedo, allá, esas tierras que llaman “de ensueño”.

Lo exótico somos nosotros, quienes venimos de tierras lejanas, quienes no somos ni blancos, ni occidentales, ni conquistadores, ni países ricos ni desarrollados, y mejor aún -según lo que me dijo alguien un día: “hay personas que viven aquí hace mucho tiempo que son civilizadas”-  no somos tampoco civilizados. He aquí la razón por la cual esta palabra me exaspera, porque cuando la escucho es de mí de quien están hablando, de mi familia, mi país, mis costumbres y mi cultura, porque me siento señalada, mostrada, examinada al lado de La Venus Negra, ubicada en el rincón de los que no son de aquí, los que no son como nosotros, y sobre todo porque el mundo desarrollado se sirve de la palabra exótico para vender una identidad que nos pertenece. En el cotidiano, encuentro la palabra exótico de manera repetida y constante, todos los días sin excepción, casada con sustantivos que tocan la mayoría de dimensiones de la vida:
   
a.   Alimentación: Receta exótica, Alimentación exótica, Plato exótico, Salsa exótica.
b.   Acondicionamiento: Mobiliario exótico, Artesanía exótica, Cajas exóticas, Parqué exótico, Ambiente de naturaleza exótica, Decoración     exótica.
c.   Belleza: Aceite esencial exótico, Crema exótica, Maquillaje exótico, Champú exótico, Jabón exótico.
d.   Ser Humano: Piel exótica, Mujer exótica, Alguien exótico, Población exótica, Nombre exótico, Costumbres exóticas, Uso exótico.
e.   Fauna: Animales exóticos, Especies exóticas, Fauna exótica, Acuario exótico.
f.   Flore: Flores exóticas, Jardín botánico exótico, Jardín exótico, Oasis exótico, Planta carnívora exótica.
g.   Frutas: Jugo exótico, Agua de frutos exóticos, Frutas exóticas, Ensalada de frutas exóticas.
h.   Lengua: Término exótico, Lengua exótica, Palabra exótica.
i.    Lugar: Mini-Golf exótico, Piscina exótica, Pueblo exótico, Granja exótica, Palacio exótico, Tienda exótica, Supermercado exótico.
j.    Materiales: Materia exótica, Madera exótica, Herramienta exótica.
k.   Mar: Puerto Exótico, Pesca exótica, Playa exótica.
l.    Música: Instrumento exótico, Música exótica, Ritmo exótico, Ruido exótico.
m.  Sensaciones: Perfume exótico, Sabor exótico, Dulzura exótica, Gusto exótico, Evento exótico.
n.   Turismo: Viaje exótico, Tierra exótica, Paisaje exótico, Paraíso exótico, Destinación exótica, Sueño exótico.

Esta palabra es utilizada de manera subjetiva en función de nuestros orígenes, costumbres y miradas diferentes, ¿Qué es una fruta exótica si no es el mango de mi infancia? Él no es entonces exótico sino endógeno para mí; de manera calificativa para acordar un valor económico y simbólico  diferente, ese mango que compraba por 0,07 centavos de euro en Colombia que encuentro en Francia en la sección Frutas Exóticas/ de la pasión/de países lejanos por 3 euros, el precio de un delicioso rayo de sol, él no será igual de encantadora para todo el mundo; y, finalmente, de manera diferencial: todo lo que viene de un lugar lejano, que hace soñar, lo que existe entre los otros y nosotros, sus y nuestros, su y mi, él/ella y yo. La curiosidad por todo lo que no nos pertenece a hecho de las civilizaciones lo que son hoy, mezclas informes, intercambios de saberes y poblaciones de aquí y de allá, pieles que son menos claras que aquellas que no fueron coloreadas en los cuadernos de dibujo de Historia, misceláneas de vidas tejidas sobre la misma tela, palabras que evolucionan, que se transforman, que se diluyen, palabras que mueren y que atraviesan la palabra para construir la gran maleta de deseos que somos.





domingo, febrero 02, 2014

Hagamos un trueque/ Faisons un troc






A veces  quisiera mentirle al mundo, decirles a los colombianos que la guerra ha terminado, a los cubanos que no hay dictadura, a los venezolanos que  su libertad no está en riesgo, a los argentinos que la inflación del peso es pasajera, a los chilenos que perder 120 millas de mar no es tan grave, a los ecuatorianos que si el gobierno no les paga su salario esperen un poquito, a los brasileños que no hubo despilfarro de dinero para el Mundial, a los peruanos que Fujimori es pasado, a los uruguayos que cambiar alimentos por petróleo no es negociar con una dictadura, a los paraguayos que la democracia se ha consolidado como es debido. A Panamá que su Canal está al servicio del pueblo, a los costarricenses que sí hay libertad de prensa, a los nicaragüenses que se vayan acostumbrando a la represión policial, a los guatemaltecos que hay más dinero para la educación, a los Hondureños que hubo elecciones limpias, a los Mexicanos que habrá consulta ciudadana antes de aprobar las reformas, a los estadounidenses que ante todo la defensa personal, a los canadienses que la abolición de puestos en la oficina de correos no significa privatización.  

Luego cambiar de continentes, y decirles a los sirios que tengan esperanza y coraje, a los malienses que una revolución militar o civil es inimaginable, a los egipcios que Morsi no gobierna desde la cárcel, a los nigerianos que la estabilidad fiscal llegará en 2043, a los congoleses que den la bienvenida a los 60.000 refugiados centroafricanos, a los libios que la libertad no depende del color de piel, a los etíopes que ahora tendrán derecho a medicamentos y alimentación, a los iraníes que pedir la igualdad de género no es un crimen, a los pakistaníes que la violencia conyugal se puede justificar, a los griegos que esperen el famoso paquete de ayudas económicas de la UE, a los italianos que la iglesia ya se separó del gobierno, a los españoles que en 10 años todo volverá a la normalidad, a los franceses que la extrema derecha no es más fuerte en los sondeos, a los rusos que hijo de putin, a los chinos que sigan callados, a los indios que no sabemos lo de la ablación del clítoris, a los japoneses que las mutaciones genéticas no irán más lejos que en las mariposas, a los australianos que el derecho legal de amamantar a un niño en público no necesita ser reivindicado.
Digo a veces porque las otras veces me pregunto a dónde nos lleva esta crisis humanitaria. Digo quisiera porque no sé mentir. Digo mentir porque por lo menos durante este instante, que duraría mi mentira, arrancaría una sonrisa en medio de tantas lágrimas. Digo al mundo porque me pienso entre América del Sur y Europa pero me construyo en este caótico mundo-mundial. Todos los días perdemos un poco más, el mundo  está vestido de rojo.

Necesitamos cicatrizar un poco, cambiar penas por paz, deshacer los nudos. ¿Cómo?, he creado 200 lágrimas en porcelana blanca, cada una contenida en una caja de 1cm2, ninguna es idéntica a otra, todas están destinadas a ser la lágrima de alguien. He enviado 100 lágrimas a Colombia, por correo atravesando el Atlántico. Si usted está en ese país y quiere participar entonces hagamos un trueque: yo le doy una lágrima, usted me da un pedacito de su memoria; yo le doy una lágrima, usted abre la caja, pone la lágrima en su mano y mete un objeto en la caja que me será reenviada a Francia. La única condición es encontrar un objeto que quepa en 1cm2 y escribir en el soporte que usted elija (papel, cartón, servilleta, otro objeto, digital, etc.) qué representa ese objeto para usted. Una vez el truque hecho, esa lágrima será la suya.



Las 100 cajas con los objetos que habremos intercambiado serán parte de una exposición en la Escuela Superior de Artes de Bretaña en el mes de Junio y de otras exposiciones venideras. Las 100 cajas restantes serán intercambiadas en Francia de la misma manera, expuestas e instaladas con las 100 primeras. Una vez las 200 lágrimas sean intercambiadas, el proyecto se extenderá a otros países, el proyecto quedará abierto y su exposición no significa un término.

Aproveche este trueque  para compartir sus ideas, sus puntos de vista sobre la situaciones citadas anteriormente, proponga cambios, ideas, perdone, dígale al mundo por qué esa lágrima es la suya, por qué no está conforme, hable de sus sueños, anhelos, tristezas, duelos, decepciones.  Sea libre, diga lo que quiera, el mundo necesita de usted.


Si tiene dudas y quiere trocar, escríbame:  penelopelhg@gmail.com o deje un comentario en Letras Tibias, responderé lo antes posible. Todas las lágrimas serán trocadas en el mes de febrero.

¡ Gracias por participar !

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FR.

Faisons un troc


Parfois j’aimerai mentir au monde, dire aux colombiens que la guerre est terminée, aux cubains qu’il n’y a pas de dictature, aux vénézuéliens que leur liberté ne risque rien, aux argentins que l’inflation du peso est passagère, aux chiliens que perdre 120 milles de mer n’est pas si grave, aux équatoriens que  si le gouvernement ne paye pas leur salaire il faut attendre un petit peu plus, aux basiliens qu’il n’y a pas eu du gaspillage d’argent pour Le Mondial de Football, aux péruviens que Fujimori est que du passé, aux uruguayens que changer des aliments pour du pétrole n’est pas négocier avec une dictature, aux paraguayens que la démocratie s’est consolidée correctement. Au Panama que son Canal est au service du peuple, aux costariciens qu’il y a de la liberté de presse, aux nicaraguayens qu’il va falloir  prendre l’habitude de la répression policière, aux guatémaltèques qu’il y a de l’argent pour l’éducation, aux honduriens que les élections présidentiels ont été transparentes, aux mexicains qu’il y aura consultation citoyenne avant d’adopter des réformes, aux américains que la défense personnelle est avant tout, aux canadiens que la diminution d’effectifs  dans les bureaux postaux ne signifie pas leur privatisation.


Après changer de continents, et dire aux syriens d’avoir de l’espoir et du courage, aux maliens qu’une révolution militaire ou civile est inimaginable, aux égyptiens que Morsi ne gouverne pas de sa prison, aux nigérians que la stabilité fiscal viendra en 2043, aux congolais de souhaiter la bienvenue aux 60.000 refugiés centrafricains, aux libanais que la liberté ne dépends pas de la couleur de peau, aux éthiopiens que maintenant eux aussi auront droit aux médicaments et aux aides alimentaires, aux iraniens que demander l’égalité de genre n’est pas un crime, aux pakistanaises que la violence conjugale peut être justifiée, aux grecs d’attendre le fameux paquet d’aides économiques de la UE, aux italiens que l’église s’est bien séparée du gouvernement, aux espagnols que d’ici 10 ans tout sera comme avant, aux français que l’extrême droite n’est pas plus forte dans les sondages, aux russes qu’ils peuvent être fiers d’être fils de Putin, aux chinois de continuer silencieux,   aux indiens qu’on n’est pas au courant de l’ablation du clitoris, aux japonaises que les mutations génétiques n’iront pas plus loin que sur les papillons, aux autrichiens que le droit légal d’allaiter un enfant en public n’a pas besoin d’être revendiqué.

Je dis parfois parce que les autres fois je me demande où est-ce que cette crise humanitaire nous amène. Je dis j’aimerai parce que je ne sais pas mentir. Je dis mentir parce qu’au moins, pendant cet instant, où mon mensonge aura lieu, j’arracherai un sourire au milieu de tant de larmes. Je dis au monde parce que je me pense entre l’Amérique du Sud et l’Europe mais je me construis dans ce chaotique monde-mondial. Tous les jours nous perdons un peu plus, le monde est habillé en rouge.

Nous avons besoin de cicatriser, de changer les peines pour la paix, de défaire les nœuds.Comment?, j’ai crée 200 larmes en porcelaine blanche, chacune contenue dans une boîte de 1cm2, aucune est identique à une autre, elles sont toutes destinées à devenir la larme de quelqu’un.  Je troquerai  100 larmes en Colombie et 100 en France. Si vous êtes dans un de ces pays et que vous aimeriez participer alors faisons un troc: je vous donne une larme, vous me donnez un petit morceau de votre mémoire, je vous donne une larme,  vous ouvrez la boîte, vous posez la larme dans votre main et vous mettez un objet dans la boîte qui devra me revenir. La seule condition est de trouver un objet qui rentre dans 1cm2 et d’écrire sur le support de votre choix (papier, carton, serviette, un autre objet, digital, etc.) qu’est ce que cet objet représente pour vous.  Une fois le troc fini, cette larme sera la votre.

Profitez de ce troc pour partager vos idées, vos points de vue sur les situations citées précédemment, proposez des changements, des idées, pardonnez, dites au monde pourquoi cette larme est la votre, pourquoi vous n’êtes pas d’accord, parlez de vos rêves, désirs, tristesses, deuils, déceptions. Soyez libres, dites ce que vous voulez, le monde a besoin de vous.

Toutes les larmes seront troquées au mois de Février.

Si vous avez des doutes, contactez-moi :

Laura Hernández
E-mail: penelopelhg@gmail.com


Merci de votre participation!